El autómata

La recatada señora de Pérez, asidua lectora de la Argonáutica de Apolonio de Tiana, nunca dejó de impresionarse ante la figura del autómata Talos, gigante de bronce, fabricado por Vulcano, que defendía la isla de Creta. Desvanecida en un arreblo, suspiraba imaginándoselo todo, tan grande.

Así que, cuando su marido murió, mandó construir un autómata de tamaño natural, emulando al mitológico griego, y dormía con él. No en todas partes respetó las proporciones.

* Doctor en Psicología, ha publicado La conciencia de la bestia (finalista del Premio Planeta de Novela de 1997), La vara del mago, Historias de amor, dolor y sexrroll, El amante perfecto y otros cuentos por inferencia, y es coautor de los volúmenes de cuentos, Así escribo mi ciudad, 32 maneras de escribir un viaje y 101 coños, Ilustraciones y breves y del ensayo Malditos. La biblioteca olvidada. Blog.

Poemas

Hay poemas

que veo salir de mi boca

con la misma precisión

con que entraron en mi mente.


Hay poemas, sin embargo,

que se van fraguando

poco a poco

mientras los escribo.


Hay otros que nacen

y mueren

en un mismo instante.


Algunos que perduran

y me sorprendo recitando

en la ducha, y otros

que ni siquiera reconozco

como míos.


Hay tantos tipos de poemas

como diferentes son

los días que los vivo.

* Amante de la literatura y las letras, actualmente vive en Salamanca donde compagina sus estudios con la escritura. Es autora del Laberinto Delirante. Ocasionalmente también colabora con varias revistas literarias. Cuenta con varias publicaciones, tanto poéticas como narrativas.

Nada nuevo bajo el sol... casi...

El río con su poca agua realizaba su recorrido acostumbrado de occidente a oriente sólo que esta vez llevaba un incómodo ocupante. Sobresalía en un remanso de la corriente una espalda desnuda y tumefacta, y un pantalón de dril, deslucido por estar de moda, que amenazaba con romper sus costuras dobles, o lanzar restos humanos por entornos mexicanos y extranjeros.

El lunes 23 del corriente, recorrieron los ojos de un pueblo indiferente la noticia de última plana de diario local, que a guisa de información narraba: “Ahogado en el Río Bravo fue encontrado cadáver en estado de descomposición. Se desconoce identidad del individuo. Los perfiles periciales ubican a un individuo de tez oscura, 1.65 de estatura, entre 20 y 30 años de edad, con un tatuaje en forma de cruz en el antebrazo.”

* *

- Y tiíta, ¿cuándo dice que dijo Julio que volvía del otro lado?

- Pos dijo que pa’ junio porque le quería ayudar a don Melo con la cosecha de maiz pa’ver si así paga más pronto los centavos que le pidió.

- ¿Y qué dijo que iba trernos?

- Pos hartos dólares. Hasta una becicleta pa’que jueras a la escuela. Cre que así ti han de dar hartas ganas de’ntrarle a los libros. Onque yo pienso que a la mejor se te va’ir en andar pa’cá y pa’llá y no vas a ler los libros de la escuela.

- No’mbre tiíta, como cree. Si ya hasta dice la profesora que me va cambiar a segundo porque ya me sé las letras y los números hasta el 30. Si viera que el otro día se los dije sin resollar y ya hasta me’staba hogando por falta deaigre.

- Ah que muchach’esta. Pos un día me van a venir avisar que te pusistes como tomate y que no hay como resucitarte.

- ¿Usté cre que cuando cumpla’ños ya estará aquí?

- Pos pue’que, ya sabes lo cumplido que’s.

Y en cuestionamientos similares cursaban en armonía paralela dos vidas que, cómplices del desamparo, buscaban su acomodo una en el regazo de la otra. La niña entrada en los once años, cifraba esperanzas en posesiones materiales, y la tía, en descubrir el descanso sosegado del billete verde que traería, por algún tiempo, bienestar y paz en aquel rincón olvidado del norte del país. Llegarían zapatos nuevos, un bote para guardar el azúcar y unas latas de pintura verde que tendrían el efecto de revivir las puertas de la casa. La bicicleta habría de ser la delicia de la niña y la envidia en la escuelita del barrancón.

* *

- A ver compita. Muy trucha. Ve la camioneta que está parada de aquel lado. Pos se tarda como 25 minutos en ir hasta el puente viejo y regresar, si es que no se detiene en los pasos de los puentes. Ora que puede que de repente le pasen un pitazo por el radio y se regrese de balazo. El chiste es ponerse muy águila. Hay que empezar el cruce nomás perdiéndola de vista; y tan luego cruce el charco, hay que pelarse por los matorrales siguiendo la dirección del tinaco grande. Pero eso sí, panza a tierra, porque si lo divisan a uno, ya estuvo. Con suerte va y da hasta el ranchito de las gallinas. Allí la dueña es muy gente y hasta le ha de dar unas tortillitas pa’l viaje. Conque ya sabe, nomás que la pierda de vista...

* *

- Damn wetbacks; they think they can outsmart us and cross over; they don’t know about the hidden cameras and the infrared monitoring systems. When and if they get across, it’s because we let them. Hell, what would we do if we didn’t catch any on this side? I guess we would become obsolete and would have to look for another job. Man... and riding all day long patrolling the border is not a bad way to earn a living... no siree...

- (Pinches mojados; piensan que nos hacen pendejos cuando se cruzan. No saben que hay cámaras ocultas y sistemas de monitoreo de rayos infrarrojos. Cuando cruzan, si es que lo hacen, es porque nos hacemos de la vista gorda. ¿Qué haríamos si no agarráramos a ninguno de este lado? A lo mejor quedaríamos obsoletos y tendríamos que buscar otra chamba. Caabrón, y andando arriba de la patrulla todo el día no es una chamba muy despreciable. Claro que no...).

* *

- No ha habido quién reclame el cuerpo. Habrá que pasarlo a la fosa común después de la autopsia de ley.

- Aguas, hay viene uno. ¿ Será del bajío?

- No sé. Nunca lo he visto.

- Pos’… no va’ver otra. Ya vio los bultos. No podemos arriesgarnos.

- Yo me lo quiebro, tú.

- Y cuando venga mi tío Julio voy a pasiarte hasta el nogalón, y después nos venemos de retache hasta las yegüitas, o’ verás.

- Ya mero es tiempo de calor, no debe tardar muncho en llegar, con todas las cosas que todo el tiempo nos trai.

- Look Jacob, there’s a body on the other side. Call the Sheriff’s department.

They need to let the Mexican authorities know so they can pull it out of the water. It’s on the other side; we shouldn’t get involved, otherwise we’ll have to follow procedure.

- (Oye, Jacob, parece que hay un cuerpo flotando en la otra orilla. Llama a las oficinas del Sheriff. Tienen que avisarles a las autoridades mexicanas para que lo saquen de aquel lado. Está en el lado mexicano; no deberíamos meternos. Hay que seguir los procedimientos del caso).

- Pobre pelao, le metieron un plomazo en la nuca; ha de haber sido ajuste de cuentas. Los narcos no perdonan. Por aquí es donde dicen que pasan la yerbita. ¿De qué banda sería?

- Pos quien sabe.

* *

- ...y, mientras la situación empeora económicamente, seguirá el hilo migratorio, se incrementa la introducción de droga al vecino país (hay mercado), y las familias que resultan beneficiadas con la derrama económica promueven la marea inflacionaria que socava los cimientos de nuestra economía, en perjuicio de las clases marginadas. Propongo dar fin a este ciclo, ...debemos interrumpir la fuerza centrípeta que no permite la estabilización global...

- ¡Qué bien habla el licenciao! Ojalá que éste si le diera al clavo...

- ¡Pos’ ójala!

* Docente universitario y escritor, es editor en Jefe del anuario de creación literaria El Novosatanderino de la Universidad de Texas en Brownsville. En 2005 apareció su poemario Itineransias (con “s”). El 2008 le ha dado la bienvenida a Itineransias II.

Sendero vaporoso

Desde tus tímidos pies

lanzo un suspiro lento y hondo,

endulzado por el fragante perfume

de tu sérica piel.


Por tus piernas melódicas,

sube en mí, un vuelo vaporoso,

una luz suave de miel diáfana.

Arriates de ámbar que ascienden

en extensiones de aromas lozanos,

hacia un frágil vergel

de hechizos cautivos.


En el trémulo valle

de un vientre mecedor,

alborea el horizonte completo

de tu esencia incandescente.

Dejando dormitar, mi oído sutil,

al oleaje tranquilo de su ritmo latente.

Largas caricias levitan

de mi exhalación embelesada,

por el contorno afable

de tus agraciados senos.


Refugio bisbiseos en un cuello

donde ondeo últimos pensamientos,

resguardando anhelos altivos

al cielo de tu rostro reposado.

Ojos llenos del esplendor cegador

de un astro lejano y hermoso.


Embrujo de nuestros labios ígneos,

ósculos entre nubes quiméricas .

El cálido atardecer del desliz táctil,

vence el tiempo en un abrazo completo.

Se detiene en un sueño anisado,

entre dos corrientes contenidas,

en perpetuo amor velado,

de nuestra respiración allegada.

* Oscar es pintor y escritor.

Yesterday

Yesterday love was such an easy

game to play..... (The Beatles)

a vos, Alejandro


Sabe que el sueño es una pequeña muerte. Una separación momentánea. La mira y se pregunta cuánto hace que no vuelve del abrazo aún ardiendo de amor. Se acerca al escritorio y hojea la agenda de ella, allí está esa foto, él con unos cuantos años menos, cuando aún soñaba con historias de pólvora y pasión. Aquellos años en que se habían prometido que la felicidad no ardería en la hoguera de la rutina.

Se viste. Mira su rostro en el espejo y se dice: si lo pensamos no deberíamos amar.

Abre su bolso y guarda sus cigarrillos, toma de la biblioteca dos o tres libros y la piedrita que habían juntado aquel verano en Playa Girón. Respira profundo, siente la puntada en el pecho, le está avisando que deberá batirse a duelo con la ausencia. Arranca una hoja del anotador y escribe: es inútil inventar la mentira de la perpetuidad. La mira con ternura, como si ésta pudiera quedar impregnada en ella, para siempre. Abre la puerta y el azul meticuloso del cielo lo recibe mientras camina calle abajo, en busca de algún bar de prontuariado.


* Escritora y traductora. Ha obtenido numerosos premios literarios, entre ellos, el Primer Premio Nacional de Narrativa en 2007 y el Primer Premio del XVI Certamen Nacional de Cuento en Argentina. Es autora también de los poemarios "Mandala", "Espejo de los días", y "El Metabolismo de la lágrima". Recientemente obtuvo el Premio de la Editorial De los Cuatro Vientos, por su poemario "Hechicera empurpurada". Sus poemas han sido traducidos al búlgaro y al catalán. Recientemente se publicó su última novela: Mariposas rojas, mariposas negras.

Por qué escribir bien

Parece ser que, últimamente, mi vida ha entrado en un bucle continuo del que no puedo salir y soy testigo una y otra vez de la sempiterna discusión entre quienes abogan por escribir bien, de acuerdo con las normas ortográficas y de estilo vigentes, y quienes defienden que ellos escriben como les da la gana, porque les sale así, y aluden a una cierta capacidad de transmisión de sentimientos como argumento principal para perpetrar sus textos. En algunas de esas discusiones he participado muy activamente; a veces, incluso, se me ha inflado la vena del cuello… Y eso, en mí, es muy grave. De ahí que en las últimas ocasiones haya optado por mantenerme al margen y ser una mera convidada de piedra. Pero, por muy calladita que me haya quedado, siento una cierta necesidad de expresar mi opinión sobre el asunto (por si alguien no se ha enterado de qué lado estoy leyendo este párrafo).

Por supuesto, para mí, escribir bien es fundamental. La escritura nos da muchísima libertad para expresar lo que queramos, pero siempre siguiendo unas pocas normas con un claro propósito: entendernos los unos a los otros. Esto es como quien conduce un coche: puede ir a cualquier sitio con él, pero lo hará guardando la velocidad según el tipo de vía, parándose en los semáforos en rojo para no atropellar a los peatones y comportándose con una cierta civilidad para llegar a ese sitio lo antes posible sin sufrir accidentes (y sin que otros los sufran por su culpa). Escribiendo, igual: podemos expresar cualquier idea, pero si aspiramos a que los demás nos lean y nos entiendan, incluso que empaticen con nosotros (esto va, en especial, para quienes dicen que ellos transmiten mejor haciendo todo a su guisa), seguir unas ciertas normas (que, a la hora de la verdad, no son tantas) es imprescindible.

¿Os habéis parado a pensar qué ocurriría si cada uno escribiera como quisiera? Yo creo que sería un ejercicio parecido a leer ciertos sms o los mensajes de los hoygan, indescifrables en muchos casos. O, imaginémonos que cada uno escribe tal como pronuncia. La disparidad de acentos nos llevaría a una variedad interminable de formas de escribir. El resultado, a mi modo de ver, sería catastrófico: la escritura nos separaría en vez de unirnos. En última instancia, no nos entenderíamos. Y lo importante es entenderse…

La grandeza de poder comunicarnos con alguien de Argentina, Venezuela o Cuba… De Canarias, Galicia, Aragón o Toledo… No todo el mundo tiene el privilegio de poder entenderse con un público potencial tan bárbaro, ¿por qué lo desaprovechamos en pos de una personalísima e inútil forma de escribir? Además, ¿estamos realmente pensando en los lectores cuando decidimos escribir como nos viene en gana? La respuesta es no. Si hacemos que nuestros lectores pierdan el tiempo intentando descifrar nuestro párrafo porque, unilateralmente, hemos decidido, por ejemplo, no usar tildes, no estamos ayudando y, a la larga, estamos perdiendo público. Y si perdemos público, nos comunicamos con menos gente; y menos gente nos entiende y empatiza con nosotros… Y esto, sin entrar en otras cuestiones sociológicas, como el rechazo que puede producir leer un texto mal escrito por la relación que establecemos entre faltas de ortografía y gente iletrada (aunque yo aquí no hablo de las personas que no han tenido oportunidad de aprender a escribir bien, sino de las personas dejadas que, pudiendo hacerlo bien, optan por otra cosa). ¿Cuánta gente habrá perdido la oportunidad de acceder a un puesto de trabajo por estar su CV plagado de faltas? ¿Realmente merece la pena esa discutible libertad? Para mí, no. Para mí la libertad es otra cosa. Y yo quiero que mis lectores no tengan que leer mis párrafos ocho veces para ponerlos en contexto; y sobre todo, quiero entenderme con la gente…

* Es licenciada en Filología hispánica, Certificado de Aptitud Pedagógica en Lengua y literatura y Diploma de especialización en Edición y publicación de textos. Trabaja como redactora, traductora, correctora y editora. mobas.es

La implosión de la izquierda europea: su fracaso y sus consecuencias

Si realizamos un análisis crítico de los representantes y los postulados de los partidos políticos “de izquierda” en Europa, ¿cuál ha sido la memoria y cuenta de sus logros en los últimos diez años? ¿Quiénes conforman, hoy en día, “la izquierda” europea? ¿Quiénes se identifican con su discurso, y cuáles son las diferencias con el electorado tradicional de estos partidos? Intentaré afirmar lo siguiente: el auge que viven los partidos nacionalistas de ultra-derecha en Europa puede entenderse a partir del fracaso del discurso de los partidos de izquierda y su pérdida de credibilidad en el electorado.

Por “electorado tradicional” me refiero a los sindicatos obreros, los movimientos de base y las minorías (entre otros) que buscaron –y lograron- imponer reformas de vanguardia a través del siglo XX, utilizando, en la mayoría de los casos, un estructura político-partidista “de izquierda”. La reducción de los horarios de trabajo, los planes de retiro, la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos de los homosexuales y más, fueron luchas llevadas a cabo desde esa esquina, y esto lo podemos afirmar sin juicios de valor. Lo que me interesa acá no es argüir si el salario mínimo es una buena idea desde un punto de vista económico o si Milton Friedman tenía razón en querer abrogarlo. Lo que me interesa es trazar, a grandes brochazos, la tela de las relaciones de poder y los movimientos entre el discurso y la acción en el siglo XX, para tratar de entender la situación actual.

En ese sentido, teóricos como Zizek afirman que uno de los triunfos más importantes del neoliberalismo fue la instauración de una ideología fin-de-la-historia (Fukuyama) que dinamitó los conceptos políticos y debilitó las nociones de Estado-nación. Las consecuencias de esto han sido la disolución de los tradicionales militantes “de izquierda” en tres bloques inconexos, muchas veces en conflicto entre ellos.

Es decir, de un lado tenemos el bloque obrero, o el lumpenproletariat marxista llamado a tomar las riendas de la historia y todos los etcéteras.

Del otro lado, tenemos los intelectuales de izquierda, autores que teorizarán sobre la fuerza de las bases sin jamás interactuar con ellas, a menos que sea con la curiosidad de un antropólogo estudiando una tribu barbárica.

Finalmente, están los marginados, el bloque de gente excluida de la sociedad (los inmigrantes ilegales, por ejemplo), quienes tradicionalmente veían sus posturas reivindicadas por los partidos de izquierda.

Entonces, la pérdida de fuerza de estas variables “conductoras de la historia” (para utilizar la terminología marxista) viene dada, no solamente por la acción ideológica de dinamitar este supuesto proletariado en tres bloques inconexos, sino en hacerlos pelearse entre ellos. La revolución no será televisada, simplemente porque la revolución no llegará mientras la “antitesis” hegeliana esté constituida por un microcosmos fragmentado y débil.

Dicho de otra manera: ¿Se reconoce el “bloque obrero” en el discurso de los “intelectuales de izquierda”? El Partido Socialista Francés, por ejemplo, ridiculizado –y no sin razón-, como “la izquierda caviar” de niñitos de salón capaces de pronunciar discursos polisilábicos incomprensibles para el bloque obrero, no representa hoy en día los intereses de dichos obreros. La implosión de la izquierda y el aumento de la desconfianza en los políticos viene dada, entre los sindicatos y los trabajadores, por la sensación de ser utilizados por ese “bloque intelectual” como carne retórica para que ellos lleguen al poder y se olviden de nosotros.

La izquierda europea se ha hecho el harakiri al lanzarse por las vías del discurso populista, que promete el cielo a los trabajadores, mientras chupa el juguito de las ostras y campanea el champán en un salón Luis XIV.

Este mismo populismo la ha llevado a alzar banderas ambiguas, carentes de programa o de propuesta pragmática, como el espinoso tema de la inmigración (el otro bloque antes mencionado). Con esto quiero decir que el discurso populista y ramplón hacia los inmigrantes, lleno de eufemismos baratos sobre la libertad y la justicia y carente de proyecto, ha alienado al electorado obrero. ¿Podemos entender esto de otra manera si, ante el miedo de la pérdida de sus trabajos ante la apertura Europea, la izquierda, en vez de apoyar al bloque obrero, le da la espalda para recibir a brazos abiertos una ola indiscriminada de inmigración que amenaza directamente los trabajos de los obreros? ¿Cómo es posible que la izquierda europea haya dejado de lado todo trabajo de integración, comprensión y diálogo entre estos dos bloques en conflicto, para lanzarse por la vía del populismo: en la fábrica apoyo a los obreros, en la frontera prometo papeles para todos? ¿Dónde está el trabajo de deconstrucción que solía hacer la izquierda, dónde esta la explicación de que la lucha no es nosotros (obreros) contra ellos (inmigrantes), sino todos juntos contra un sistema de exclusión?

¿No explica esto el apoyo reciente a partidos radicales: el partido “anti-capitalista” de ultra-izquierda de Olivier Besancenot y el Frente Nacional de Le Pen? No es de extrañar que ambos extremos planteen lo mismo: una salida de Europa, el cierre de las fronteras, el rechazo del euro y la vuelta al franco.

Ni siquiera hablamos del “fracaso” de un proyecto político: hablamos del cinismo más abyecto, de un partido envuelto en sus propias contradicciones e hipocresías al punto de no representar sino los intereses de la clase política “caviar” con un discurso de izquierda. A Segolène Royal nadie le cree, porque “la vaca que ríe”, como le dicen los franceses, es una caricatura de sí misma. Segolène propone un “impuesto a los ricos” para “ayudar a los pobres” y al día siguiente, aprendemos que Segolène Royal es una de las políticas más ricas de toda Francia.

No es de extrañar entonces que el electorado que se siente traicionado por esta dirigencia “de izquierda” se voltee hacia quienes les hablan directamente, con un discurso nacionalista basado en el fetiche del inmigrante capaz de vehicular el odio generado por tal impresión de hipocresía en los partidos de izquierda.

En este sentido, la “izquierda” como noción partidista y política, ha muerto en Europa, ahogada en sus propias contradicciones. Incapaz de sorprender, revolucionar u oponerse a nada; incapaz de avanzar algo más allá de los discursos grandilocuentes que nadie cree; incapaz de proponer, a su propio electorado, una praxis política que tenga sentido. La izquierda, otrora capaz de amalgamar el descontento de los excluidos del proceso globalizador, es hoy en día percibida como parte integral de dicho proceso, como defensora del statu quo. Es por eso que todo este “malaise de la cultura” contemporánea ha sido capitalizado por los partidos radicales y extremos, cuyas filiaciones democráticas son sospechosas, por decir lo mínimo.

Si la “izquierda” no logra refundarse como propuesta de acción política, será el discurso chauvinista y xenófobo quien reúna la cólera generada directamente por el movimiento capitalista global contemporáneo. Los síntomas empiezan a aparecer: la brecha entre ricos y pobres se acentúa en los Estados Unidos, ergo aumenta el discurso irracional y anti-político populista de la derecha, conocido como Tea Party. Si seguimos así, las opciones en el futuro se dividirán entre el fundamentalismo teológico (en su versión islámica iraní o cristiana norteamericana) y los sistemas mixtos de dictadura interna, capitalismo económico externo (como China). La conclusión es que es probable que vivamos los últimos momentos de libertad en muchas partes del mundo, los vestigios de lo que se logró en el siglo XX, ya que en ninguna de las opciones antes mencionadas el acceso libre y sin control a la Internet es deseado, sin hablar de los derechos laborales o la lucha contra la discriminación.

Paradójicamente, será la izquierda quien abone el camino a la destrucción de todo lo que logró en los últimos cien años.

* Posee una licenciatura en Psicología Clínica y Social, un Master en Etnometodología y un Doctorado en Filosofía del Lenguaje. Esto le ha abierto las puertas a excitantes ofertas laborales como barman, niñero, guía turístico, vigilante nocturno, profesor de maternal, obrero de mudanzas y demás. Es autor de 3 novelas, Anécdotas de la decadencia caraqueña,Caracas cruzada e Historias de un arrabal parisino. Miembro del colectivo independiente de creadores Niu Image, ha escrito y realizado varios cortometrajes; también organiza proyecciones, conciertos y lecturas, durante la manifestación alternativa e impredecible Niu Imaginarium. Fue una de las figuras emblemáticas de El nuevo cojo ilustrado y ha colaborado en varias compilaciones de escritores latinoamericanos. Éste es el primer capítulo de su nueva novela, Yo maté a Simón Bolívar.

La felicidad y el agua

La felicidad y sumergirte.

Nadar

y sumergirte.

Navegar

en un velero sin horizonte.


La felicidad

Y bañarte en una playa de olas encrespadas.

La felicidad

y buscar en aguas cristalinas,

abrir los ojos entre peces y luz.


La felicidad

y el frescor de una tormenta de verano

en una tarde de vacaciones.


La felicidad y la certeza

de que no somos animales acuáticos,

la certeza de que estamos condenados a ahogarnos,

a ser arrastrados,

a hundirnos,

a no superar el reto

del agua desbordada.


* Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Alcalá. Se encuentra enfrascada en la preparación de su tesis doctoral sobre teatro durante el franquismo. Sometida a la disciplina académica es probable que nunca termine un poemario titulado Desaires metropolitanos. De momento, participa en la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, y a veces, hasta alguien escucha lo que escribe. También, ha publicado algunos poemas en revistas como Salamandria, Quebrados, LA MÁS BELLA, Espejos y Espejismos, la revista Chichimeca y Bar Sobia. Junto a Eva Díaz-Ceso y Óscar Santos codirigió la revista de creación artística y literaria Dulce ARSÉNICO.

Teresa o de nuestras vidas para siempre

Estaba buena, mediana estatura, empilchaba. Urso celoso el marido, ella nos lo contaba a nosotros, sus compañeros en la empresa. Teresa (pagos), linda piel, bocucha. Yo andaba con mi alianza que me la dejo, que me la saco. Me entero por Anahí (secretaria técnica) que el vulgar espécimen apellidado Ormaechea (facturación), un muchacho, rebosaba tras haberse acostado con Teresa. ¿Ormaechea con Teresa? ¡¿Ése?!... Ella también lucía contenta. Venía a mi escritorio, me preguntaba por mi curso de cesación de fumar, hacía así con los labios, sus manos depositaban sin urgencia planillas cuyos datos yo volcaría en libros rubricados.

Esa noche dormí pésimo. Horas después, a mediamañana, compartiendo el mate cocido, le insinúo a Teresa que irnos a bailar por Ramos Mejía podría no ser una propuesta a ser desestimada. Asimila e inquiere sobre la ocasión.

Al día siguiente, a los ochenta minutos de levantarla (a un par de cuadras de la oficina) en mi Citroen, éramos la ardiente única pareja en ese night club consternado por el dramatismo de Olga Guillot. Y la llevé a su casa (por San Cristóbal). Convinimos que transcurrido el inminente fin de semana, nos lanzaríamos a un hotel.

Por poco todo se va a la mierda: el lunes, apenas subiendo Teresa al Citroen, me avisa que ese 404 que nos sigue está siendo conducido por su esposo. Una maniobra espectacular, después de varias denodadas pero insuficientes, me permite despistar al chofer de ese más potente rodado. Con lo cual a los siete minutos penetramos ufanos a una playa de estacionamiento cubierta, oscureli y colorinche de la avenida Segurola, y enseguida a una habitación relativamente sobria del primer piso. Jamás había estado tan verborrágico como en esa briosa encamada. El tercer conato casi no culmina para mí. La vicisitud persecutoria nos había estimulado. No me habló de Ormaechea ni de otros. No le hablé de otras ni de mi mujer. Teresa, sabíamos, la ligaría al llegar.

Quedé confuso: entusiasta y preocupado. Ella no se presentó el martes ni el miércoles. Y el jueves retornó al yugo con los machuques empolvados. Con Teresa no volví a salir, eso es muy cierto. El cadete de la empresa fue su último affaire antes de irse de nuestras vidas para siempre.

* Nació en 1945. Publicó un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos y relatos y quince poemarios, además de la breve antología poética personal “El Revagliastés” y “Revagliatti – Antología Poética”, con selección y prólogo de Eduardo Dalter. La mayoría de sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en www.revagliatti.net. Sus producciones en video se hallan en www.youtube.com/rolandorevagliatti.

Edito

Número 10 / Diciembre 2010



A favor de Wikileaks.


A favor de la libertad de expresión y de información.

Poemas

Presente*

Hoy tenemos el tiempo suficiente

para decir lo que queramos,

para contar aquellas cosas

que no nos atrevimos a contar,

aliviar nuestros miedos.


El tiempo suficiente

de acompañar a la puesta de sol,

poder pronunciar nuestros nombres

con los labios abiertos,

pero recuerda que mañana,

la mañana de mañana, ya sabes,

será otro día.


*

El tiempo es una consecución de presentes, piénsalo. Una puesta de sol no deja de ser un fin.




Abro la ventana*

La claridad del cuarzo líquido

emula un mar.


Es la portada ficticia de un disco

o, tal vez, la versión de una banda sonora

encerrada en una celda mp3.


Necesaria, al fin y al cabo,

para vomitar este superávit de silencio,

llamémosle ¿amor? a este silencio.


Sí, digamos que esta ventana

desde la que se divisa un mar

es una lista de reproducción.


El mute de nuestros cuerpos:

su música.


*

Siempre la misma imagen en la cabeza. Un pantallazo de luz que, focalizado, atraviesa la ventana emulando ser el famoso cuadro de un tal Hopper, digamos que ese cuadro evoca una sonata que no debe ser muy distinta de cualquier canción de Antonio Vega, pues esa luz asoma a la ventana unos cabellos dorados.




Ilustraciones coherentes (III)*



Tras sonar la señal de alarma,

atravesaron la burbuja...


Como dos sucias ¿larvas?

sobre una esquirla de cristal

se mantuvieron juntos

sobre aquella red-escombrera,

es decir, esparcidos.


Escasos de vocabulario.


Creo que se consolaban por algo,

igual por nada.


Cansados, pasaron la noche

en el interior de una placenta.


Perdidos en su zulo,

es decir, encontrados.


...una fuga de silencio.


*

La desaceleración de dos cuerpos en una máquina del tiempo nos convertiría en moléculas primarias, a lo sumo en bacterias.



* Nacho Montoto. Córdoba. 1979. Diario Córdoba. Eutopía 09 y 10. Escuela de escritores ESCRIBES. Cádiz. Sevilla. Mi memoria es un tobogán. Espacios insostenibles. Pajaritas de papel. Binarios.Colectivo CAIN. Los14ochomiles.Diversos.Infierno rojiblanco. Señales de humo. Atlético de Madrid. Cosmopoética. Kachu. Facultad de Ciencias del Trabajo. Derecho. Relaciones laborales. Cangrejo pistolero ediciones. Fútbol. Poesía. Facebook. Blogger. Community manager. Polémica. Superávit.Sevilla. 2010. Festival de perfopoesía. Nacho Montoto.

Beban mi sangre

Siento sus pesadas botas pisotearme. Una estampida de nacionalismo –hoy desarrollaremos al país- dicen, mientras oprimen mi garganta e intentan violarme con sus tubos de acero.


Finalmente eyaculo, un chorro de semen cayendo en el rostro del dictador Gómez y salpicando a las potencias extranjeras.


Los nutro, permito que me chupen, sus avariciosos dientes royendo mis venas hinchadas, succionando mi corazón.


Ellos padecerán, ellos verán los diablos que salen de mi alma.


Habrá fiesta, habrá regocijo, al final todos vestirán oro, sin percatarse de que los llevaré al hoyo negro, que mezclaré su sangre y sus huesos hasta convertirlos en un líquido rancio.


Soy un abanico de posibilidades. Soy la libertad. Conmigo no habrá restricciones, no habrá moral. Todo lo pensarán, todo lo harán para beber de mi boca. Traicionarán, denunciarán, torturarán y matarán. Siempre vendrán pidiendo más. ¡Soy la droga perfecta!


Yo los espiaré. Me deslizaré bajo sus pies, oculto entre inmensas capas de tierra. Sentirán mi presencia, el imán de la riqueza atrayéndoles con su canto de sirena:

-Por qué no somos más adinerados –preguntarán en voz alta-, por qué no tengo una casa grande.


Estiraré mi barba mefistofélica para escurrir gotas que los alegrarán. Habrá inversión extranjera. Multiplicaré el empleo al antojo de sus políticos.


Las naciones desfilarán y venerarán este país, incluso a veces el respeto será sincero.


Seré una lanza, un arma diplomática. Tronarán los gritos en las salas de discusión, compraré alianzas y mantendré la máquina aceitada y andando.


La orgía durará siglos. Crearé lagunas enteras de betún donde ellos se bañarán y beberán hasta saciarse. Los cuerpos se revolcarán haciendo el amor en mi lodo de combustión y gula.


Algún día desfalleceré, pálido e incapaz de hacer girar el molino. Pero ellos no lo aceptarán. Tratarán de reanimarme, introduciendo tubos en cada centímetro de mi piel.


Y cuando se resignen y desistan en su tortura desesperada de mi carne, jamás serán agradecidos. No mirarán la época pasada con satisfacción y placer. No verán lo privilegiados que fueron.


Mientras me marchito y me seco, no puedo dejar de pensar en lo torpe y corto de vista que ha sido este grupo de seres aglomerados en un terruño que porta la cicatriz del Orinoco arañándole el Amazonas.



* Posee una licenciatura en Psicología Clínica y Social, un Master en Etnometodología y un Doctorado en Filosofía del Lenguaje. Esto le ha abierto las puertas a excitantes ofertas laborales como barman, niñero, guía turístico, vigilante nocturno, profesor de maternal, obrero de mudanzas y demás. Es autor de 3 novelas, Anécdotas de la decadencia caraqueña,Caracas cruzada e Historias de un arrabal parisino. Miembro del colectivo independiente de creadores Niu Image, ha escrito y realizado varios cortometrajes; también organiza proyecciones, conciertos y lecturas, durante la manifestación alternativa e impredecible Niu Imaginarium. Fue una de las figuras emblemáticas de El nuevo cojo ilustrado y ha colaborado en varias compilaciones de escritores latinoamericanos. Éste es el primer capítulo de su nueva novela, Yo maté a Simón Bolívar.